jueves, 3 de abril de 2014

NO ERA MI INTENCIÓN HACER MUTIS POR EL FORO, SINO DECIR ADIÓS Y DESPEDIRME HASTA LA PRÓXIMA.

Efectivamente, no era mi intención no asomarme más al blog sin decir adiós, ni despedirme hasta la próxima. No ha sido más que  un descuido ya que mi intención de aparcar esta experiencia bloguera estaba tomada, en primera instancia, casi a finales del mes de febrero de este año, pero al comentárselo a Susana me convenció para que esperara un poco por si cambiaba de opinión.

No cambié en ningún momento la decisión inicial, pero, no obstante, esperé y en la espera se me pasó el decir adiós, aunque ahora corrijo esa falta.

Ha sido una experiencia interesante, muy interesante, mucho más de lo que yo mismo podía imaginarme cuando empecé, pero, al tiempo, me ha resultado un poco incómoda porque lo de escribir por escribir, cuando es para ti, y no tiene límites ni condición ni presión, y no se siente como una obligación, al pasar al blog, sufre  un cambio, que no sopesé ni consideré en su momento, que hace que, en esencia, la evasión de escribir se convierta en una obligación (y ninguna obligación es de peso psicológico liviano) y con autocensura, que es lo peor.

Gracias a los que me habéis seguido puntual o permanentemente y habéis tenido la paciencia de leer mis tonterías y mis seriedades.

No sé si alguna vez retomaré esto del blog, pero seguro que si es así será  porque tengo garantizada una franja de tiempo libre cada día que en esta etapa de mi vida debo repartir entre este gusto por la redacción y otras obligaciones y hobbies.

Quizá use este blog, que no se cierra sino que queda en la red de Internet hasta que quieran los señores de la banda ancha,  como un pequeño almacén donde colgar cosas que escriba, ya sin la presión psicológica que yo mismo me he generado con la  autoimposición de escribir periódicamente, ya que como almacén permanente es algo genial.

Espero no haber molestado a nadie, pues para eso he ejercido una férrea autocensura sobre mis escritos y si, una vez concluidos, he pensado que podía darse alguien cercano o conocido por aludido y molestarse, ni siquiera los he colgado en el blog.

Bueno, pues eso, adiós y hasta la próxima.-

 

 

viernes, 14 de febrero de 2014

14 DE FEBRERO, DÍA DE LOS ENAMORADOS


            La festividad de San Valentín, patrón de los enamorados, no es más que un invento comercial, aunque no por ello deje de ser una buena ocasión para pensar y reflexionar sobre el amor de pareja ( en griego clásico se utiliza el verbo “erotao” para distinguirlo de otros tipos de amores).

            El amor de pareja, desde siempre, ha estado asociado a la poesía como la manera más perfecta de expresarlo en palabras, pues permite muchos recursos estilísticos, lingüísticos, sintácticos, etc., que facilitan expresar lo que, yo creo, de otra manera sería imposible de expresar. Creo que sólo somos capaces de entenderlo  porque todos lo experimentamos, de lo contrario los enamorados serían tomados por locos.

            Mi entrada en el blog de hoy es una aportación a lo que se conmemora. Espero que os guste.

 
              Quiero adentrarme en tus cavidades
              y empaparme de tus gozos
              en la fuente de tu sexo y de tu boca.
              Palpar tu suavidad única con mis labios
              y con mi lengua; saberme recopilando
              frutos que sólo son tuyos y míos.

              Quiero que me esclavices con el rayo energético
              de tu pasión sabrosa y que me traslades
              al mundo imposible de nuestra única presencia,
              al jardín de las palabras envolventes
              que atrapan y drogan mis sentidos;
              y dejarme llevar en la bruma del placer supremo
              de tu voz, de tu presencia, de tu piel, de tu persona.

 


jueves, 13 de febrero de 2014

EL 750 ANIVERSARIO


En estos días se está celebrando en Jerez un congreso de historiadores con ocasión de la conquista de la ciudad, allá por el año 1264, hace ya 750 años, por el rey de Castilla y su incorporación a la Corona del Reino. La efemérides se debe a que hace, como ya he indicado, 750 años de la conquista de la ciudad a los reyes musulmanes, tan españoles como los cristianos, no lo olvidemos, aunque más de aquí, de esta tierra sureña, los de Alá que los de Cristo, si bien ya con el tiempo y la mano de  la “nacionalistahistoria” podamos pensar que los reyes y reyezuelos hispanomusulmanes eran extranjeros opresores del pueblo español. Bien es cierto, que desde la perspectiva actual y vistos los derroteros de los territorios y países islámicos existentes en la actualidad, debe agradecerse a los reyes cristianos la labor de conquista –o reconquista, según la escuela de historiadores que se siga- y la incorporación de estas tierras al mundo de Roma y Grecia (de tradición grecolatina, se entiende), raíces verdaderas de la cultura occidental y, hoy por hoy, la más avanzada de entre las que existen en la humanidad, al menos desde el punto de vista de un europeo, lo que no dejará de tener sesgo según quien lo analice, digo yo, que en esto de la verdad de la historia y de la bondad de las civilizaciones no hay verdad absoluta sino puro convencimiento.

Y todo esto por el 750 aniversario, que no deja de ser extraño que sea esa cifra la que se celebre cuando lo normal es que sean las celebraciones cuando se hagan los sucesivos centenarios del hecho y no con cada quincuagenario, aunque realmente en el anterior quincuagenario yo tenía 3 años y no me alcanza la memoria para saber si efectivamente se celebró en 1964 el séptimo  aniversario o el décimo cuarto quincuagenario del hecho, si es que se celebró algo en aquel año de la España triste de la emigración y la pobreza, o quizá sí, como ahora, que cuando más tiesos estamos y menos dinero tiene el Ayuntamiento de Jerez para atender los gastos generales, salvo las productividades de los altos cargos del Consistorio, y los gastos sociales y más fuerza empieza a tomar el espíritu emigrante (“me voy de aquí porque esto es una mierda”), más celebraciones y eventos hay que atender, aunque sean tan loables como el celebrado para analizar los comienzos cristianos de la Muy Noble y Muy Leal Civtat de Xerez de la Frontera (frontera con el Reino de Granada, claro).

En fin, que hace 750 años que empezamos a latinizarnos y a castellanizarnos y todavía estamos en el intento, según Artur Mas, Sánchez Dragó, la ministra Mato, Durán y Lleida y algún que otro cabronazo o cabronaza que no quiero ya mencionar –aunque la lista es interminable-, pues según este y aquel “hi de puta” somos los andaluces de inferior inteligencia y de menor capacidad intelectual hasta tal punto que no somos capaces ni de hablar castellano y por eso nadie nos entiende ( fuera de Andalucía, claro, lo cual es extraño, ya que el hecho de que siete millones de andaluces nos entendamos entre nosotros hablando una lengua que no es castellano sino una aproximación a esta lengua y no nos entendamos con el resto de los españoles, bueno, que el resto de los españoles no nos entienda, no deja de ser raro; claro, desde la óptica de estos clarividentes, porque la verdad es que no suele haber problemas para comunicarnos y cuando éstos se producen se hace un esfuerzo y se termina solucionando el problema y ya está).

En todo caso, esto de la conquista de Sheris – que era como se llamaba la ciudad en lengua árabe, después castellanizado en Xerés o Xerez-, dio pie a que una ya preciosa ciudad musulmana ( quien quiera imaginarla cómo sería el ambiente en aquella época del lejano siglo XI, no tiene más que ir a pasar un fin de semana a Fez, en Marruecos, y pasearse por la medina, lo que sin duda merecerá la pena), empezara a transformarse en una ciudad cristiana económicamente muy activa que permitió que todos los estilos arquitectónicos se manifestaran en la ciudad y que el resultado de la suma de iglesias, edificios civiles, casas burguesas, casas populares, conventos, plazas, calles, etc., etc., diera como resultado una ciudad hermosa, sin grandes maravillas, orgullosa de sí misma, y merecedora de ser visitada y conocida y ,sobre todo, de acercarse a ella sin los prejuicios, negativos todos ellos, que suelen activarse en el imaginario de la gente desconocedora con sólo mencionar el nombre de la ciudad, sea en su versión actual de Jerez o en la versión vigente hasta el siglo XVIII, de Xerez. Pero de eso hablaremos otro día. Baste hoy tan sólo con resaltar la belleza serena del ciudad y cómo, ahora que ya llevo años sin vivir en ella, la aprecio más cuando al pasear por sus calles los días que me acerco a ella, la observo con una manera de mirar que antes, cuando vivía en ella, no tenía.

domingo, 2 de febrero de 2014

EL BESAMANOS


Primero que nada, disculparme ante los que siguen este blog por el tiempo que he estado ausente, sin escribir absolutamente nada. No ha habido una razón única y poderosa que me impidiera escribir, sino una multitud de pequeñas razones que han hecho –y supongo que en futuro podrá ocurrir lo mismo-, que no tuviera tiempo o ganas para sentarme a escribir.

De muchas cosas podría haber compartido mi reflexión o mis pensamientos, pues no ha sido un periodo en el que no haya ocurrido nada. En la vida, cada día ocurren cosas, muchas cosas, y sobre todas ellas pensamos y reflexionamos, aunque no todos los pensamientos son aconsejables ponerlos en negro sobre blanco y menos difundirlos abiertamente. Es pura prudencia y pura cortesía lo que aconseja esto. Pero acontecimientos mayores y menores, públicos y privados e íntimos no faltan en la vida de nadie y sobre ellos son sobre los que me gusta escribir en este blog. Por eso digo que mi ausencia del blog  ha sido más una cuestión de disponibilidad de tiempo y de mente que una falta de acontecimientos sobre los que hablar.

Pasado ya el mes de enero, España, nuestra España y mucho más nuestra Andalucía, sigue como hasta ahora, pendiente de ese cambio o revolución que no termino de imaginar cómo tiene que ser, pero que tampoco termina de llegar. Sin embargo, la vida cotidiana sigue y las personas tienen que seguir en el día a día sin ahogarse en las penas, y superando los inconvenientes como pueden.

En este contexto se agradecen hechos y actuaciones como los de Antonio Amado y Mari Carmen Aragón, que han celebrado sus veinticinco años de casados y lo han celebrado invitándonos a muchos –éramos realmente un tropel-, a una fiesta en la que, sin alharacas ni exageraciones, donde, desde mi punto de vista, ha primado más el encuentro que la apariencia y la ostentación, han querido congregar a un grupo de personas para que se diviertan un rato, aportando un gran grano de arena a la felicidad colectiva. Con los tiempos económicos que corren, se agradece este tipo de esfuerzos sobre todo cuando podrían haberlo celebrado más privadamente.

La fiesta, que empezó a las 8 de la tarde, terminó en la madrugada –no sé exactamente a qué hora, pero yo me marché a las 4 de la mañana-, y fue realmente divertida, con música en directo y enlatada, baile, y bebidas para animar al personal. Sobre las dos de la mañana pasaron un caldito y unos pepitos de filete, al modo en que se hace en las ferias de Andalucía, que permitió prolongar la fiesta y reactivarla.

Pero ese día, lo que más me llamó la atención y de lo que me acuerdo de forma recurrente, no fue la fiesta –con todo lo bien que me lo pasé-, ni de lo guapa que iba Susana – que iba guapísima-, ni de la mojada que nos pillamos al salir de la fiesta pues ese fin de semana fue de temporal, sino de algo relacionado con la ceremonia religiosa que hubo antes de la fiesta.

Antonio y Mari Carmen son profundamente creyentes, no al estilo de las beatas ni de los meapilas, sino de una manera íntima y de plena convicción,  y sin imposición a nadie. Realmente, no parecen personas con tanto convencimiento religioso como realmente tienen. Esto explica que ellos quisieran que la fiesta por el aniversario comenzara con una celebración religiosa, un casamiento en la Iglesia, vamos.

Y allí estaba yo, claro. Y todo transcurría con la monotonía repetitiva que tienen las ceremonias religiosas, por consabidas, con las pequeñas variaciones del sacerdote, del coro que acompañó la ceremonia –al que pertenece Mari Carmen-, de la canción al piano de uno de los sobrinos, acompañado de la maravillosa voz de su novia y poco más. Pero casi al final, ocurrió algo que nunca había presenciado y que me gustó mucho, lo que más de aquel día.

El sacerdote pidió al matrimonio que se sentara en las sillas con brazos que les habían servido de asiento a lo largo de la ceremonia, y pidió a los hijos  -los dos que tienen, que hacían de padrino y madrina-, que, arrollidándose ante ellos, besaran las manos de sus padres en señal de respeto y sumisión; no en señal de sumisión por jerarquía y poder, sino en señal de sumisión por respeto y agradecimiento, pero sobre todo por respeto, advirtiendo en sus palabras el sacerdote que esa sumisión no era limitativa de la libertad del ser humano sino, insistía, de agradecimiento y respeto.

Me emocionó ver el beso de sus dos hijos en las manos de sus padres. Me pareció memorable y activó en mí un sentimiento de agradecimiento y  respeto hacia mis progenitores, hacia mi padre y mi madre.

De todos es sabido los enfrentamientos generacionales e ideológicos que he tenido –fundamentalmente cuando era joven- con mis padres. Pero el tiempo y los años que voy acumulando me han ido templando la tolerancia y he entendido que cada persona tiene su sino, su derrotero, y cada cual piensa y afronta la vida a su manera y que estas diferencias no son incompatibles con el cariño y con el amor. El tiempo y el ser padre me han hecho entender también que por los hijos se da la vida si hace falta por más tensiones que genere el que uno quiera que los hijos sigan el derrotero que uno imagina y no el que ellos mismos van marcando en su día a día.

Por eso, aquel día en la ceremonia religiosa, me hubiera gustado ser yo la persona que se arrodillara ante mis padres y, haciendo abstracción de todos los pormenores de mi relación con ellos, besarles las manos en señal de respeto por haberme dado la vida y por los desvelos y sinvivires que han tenido por mi sola existencia, y en señal de agradecimiento por todo ello.

Les hubiera dicho: papá, mamá, ante vosotros me arrodillo y beso vuestras manos en señal de sumisión, respecto y agradecimiento.

lunes, 23 de diciembre de 2013

FELIZ REVOLUCIÓN, DIGO NAVIDAD


El país está jodido, muy jodido, pero la gente tiene ganas de olvidar tanta negrura, tanta tristeza y, sobre todo, lo que quiere es olvidar que no sabe qué hacer para acabar con esta situación en la que vivimos.

No me refiero a que no sabe la gente qué hacer para encontrar trabajo o emprender una actividad con todo el riesgo que eso supone hoy en día, porque de eso la gente sabe y se busca la vida como puede, al menos en general, independientemente de que en muchos casos aunque busques y busques no encuentras. La gente, si es necesario, termina haciendo algún tipo de chapuza, de trabajo menor, de actividad que, si bien no implica alta en seguridad social ni contrato ni nada de eso, al menos le permite hacerse con unos euros que les posibilite sobrevivir, a duras penas, pero sobrevivir.

Cierto es que no toda la población se encuentra en esta situación desesperante, pero sí es verdad que son muchos, cada vez más, los que sí están verdaderamente agobiados porque no llegan a final de mes, porque no tienen ni para pagar la luz. Los demás, los que sí podemos pagar la luz aunque tengamos menos ingresos que hace unos años, también lo pasamos mal por ver lo que hay alrededor y de alguna manera se le levanta a uno una especie de vergüenza por poder frente al que no puede. Afortunadamente somos un país en el que las redes de solidaridad social funcionan muy bien.

Por eso estamos todos jodidos. Pero los temas económicos, la economía en general, el mercado que dicen, es algo complejo que los ciudadanos de a pie no llegamos siquiera a entender más que de forma muy primaria y de andar por casa, llegando a la conclusión que tienen que ser los políticos los que se dediquen a eso de la economía y a sacarnos del atolladero. Y es aquí, precisamente, donde radica la clave del agobio; tienen que ser los políticos los que tienen que lidiar con la cosa económica y con la cosa pública, pero resulta que los políticos siguen siendo y comportándose como siempre, es decir, atendiendo a su único y exclusivo interés, como una casta al servicio de sus propios intereses y no al de los ciudadanos. Primero lo mío, después los míos y para lo general ya no estoy. Es como si estuvieran en la lucha política sólo para repartirse el botín: estos años nos lo repartimos nosotros y los próximos cuatro años, si ganamos las elecciones, también, y el pueblo que vaya tirando.

Cuando la gente quiere estos días de Navidad olvidarse de lo jodido que está el país, de lo que más quiere olvidarse es de que no sabe cómo vamos a arreglar esto de que los políticos son unos sinvergüenzas; y quiere olvidarse de ello porque sabe o intuye  que no puede arreglarse votando al de otro partido porque todos los partidos son iguales en este tema, ni tampoco puede arreglarse prescindiendo de los políticos y de los partidos políticos, ya que son básicos en el sistema democrático y tampoco, en general, la gente quiere salvapatrias y populistas que no traen más que más problemas, odio y , casi siempre, sangre.

Así que la gente se siente perdida en esto, y cada vez más perdida a medida que pasan los días que van robusteciendo esta crisis y a diario lee en los periódicos las noticias de corruptelas y atracos a mano armada a los fondos públicos y a los dineros y riquezas de los ciudadanos sin que se pueda hacer distinción entre partidos políticos en esta materia, y observa la soberbia de los políticos y, en algunos casos, sus familiares –porque son clanes de corruptelas lo que hay- ante las denuncias y los descubrimientos que se hacen por los pocos jueces que en España tienen el valor de investigarlos a sabiendas de que terminarán más pronto que tarde expulsados de la carrera judicial por tal valentía.

Por eso la gente estos días está saliendo a la calle, no a comprar, que también, sino a estar juntos unos con otros y no sentirse sola y tomarse una copa o unas cuantas copas y cantar y conjurar y exorcizar la maldición que como pueblo llevamos soportando tantos siglos, esa maldición de querer tener políticos con vocación de lo público y que, pese al deseo, salvo excepciones, lo que tenemos son políticos con vocación de lo privado, políticos sin escrúpulos por atracar el bienestar del pueblo soberano.

No sé qué tipo de revolución habrá que llevar a cabo, pero es obvio que alguna habrá de ser. Quizá el sentimiento colectivo de que estamos democráticamente perdidos porque todos los políticos, cualquiera que sea su color, entienden el interés general de la misma manera, es decir, como el interés privado, quizás, digo, esto sea el punto de inflexión que nos lleve a los españoles que llevamos siglos con  el mismo problema a propiciar un cambio que nos permita afrontar el día a día con más equidad y con menos vergüenza por la situación y la desigualdad que crece y crece. En fin, con más alegría.

Así que esta Navidad os deseo a todos un poco de democrática revolución política. Y, quizás, con todos los poquitos de revolución que deseo a todos consigamos reunir las fuerzas suficientes para llevarla a cabo.

Feliz Navidad.

domingo, 15 de diciembre de 2013

MICRORRELATO (DE LOS DE VERDAD)


Estaba absolutamente relajado, viendo la televisión casi como un autómata. No le interesaba ni le dejaba de interesar lo que el Ministro de Hacienda estaba diciendo, pero cuando dijo que habría equis millones de euros  de inversión, automáticamente su mente, como en un viaje interestelar, se trasladó cuarenta o cuarenta y un años atrás, justo a una concreta ventana del edificio del colegio donde estudiaba, ventana que daba a una especie de terraza a la que se accedía por un lateral del rellano de la escalera que daba acceso a la puerta oeste del aulario, y en la que su alféizar hacía las veces de mostrador de una papelería donde había que ir a comprar los folios y los cuadernos con los membretes del colegio, obligatorios para exámenes y trabajos.

Esa especie de papelería oficial la atendía un profesor miembro de la congregación religiosa a la que pertenecía el colegio, ya retirado de sus labores docentes, y que era el encargado de atender la venta del material corporativo de uso obligatorio. Era alto, muy alto; delgado, muy delgado, y, siempre, con una boina negra a juego con el color del traje, a modo de permanente recordatorio de su carácter nacional de vasco.

Trasladado en el tiempo, recordó la escena:

-Buenos días, D. Marcelo. ¿Me da, por favor, cinco pesetas de folios?

-Buenos días tenga Vd. pero no se dice cinco pesetas de folios, sino folios por valor de cinco pesetas, así que mañana me trae Vd. escrito trescientas veces la frase “No se dice cinco pesetas de folios sino folios por valor de cinco pesetas”.

Es obvio que el Ministro no estudió en ese colegio.


NOTA:

Este microrrelato se lo dedico a Ana Teresa Rivera , que dice que, por mi condición de jurídico, soy incapaz de escribir un microrrelato de los de verdad, de los de pocas palabras, líneas y párrafos.

Este microrrelato tiene 276 palabras, que no son muchas aunque sé que hay microrrelatos de una sola línea, como el que sin darse cuenta escribió quien redactó hace unos días el epitafio de una esquela que leí en Él País y que era muy gracioso: “Murió, sorpresivamente, a los 102 años”.

 

martes, 10 de diciembre de 2013

LA TAZA COLOR LILA


La palabra lila tiene varias acepciones en el diccionario de la RAE de todos conocidas, siendo los significados más usados los que hacen referencia al color y a la estupidez. Lila es el color de la flor de su nombre, primo hermano del morado, en la gama de los azules y rojos, supongo, y lila es el tonto, el carajotón al que, cuando se le llama tonto, no se le quiere despreciar porque se le tiene afecto. Es lila o es un lila, se dice, y si se quiere resaltar el enojo con el que se está llamando tonto a quien se aprecia, se dice aquello de es un “joío” lila.

En todo caso, la acepción de tonto de la palabra lila ha caído en desuso, al menos eso me parece, y siempre me pareció que tanto como adjetivo como sustantivo era su uso más del gusto de las mujeres que de los hombre, que cuando la usan suelen reforzarla con “joío” para darle un toque de masculinidad a la expresión.

Además de los significados semánticos de la palabra lila, el color lila, en el mundo de la simbología, representa la amistad, de la misma manera que el rojo representa o simboliza la pasión o el negro, el luto.

En Chiclana existe un grupo de personas que se autodenominan “Los Lilas” y que se conocen de toda la vida y que, mayoritariamente, hicieron muchas migas en el Instituto, cuando hicieron el BUP, ya que en aquella época en Chiclana sólo había un Instituto y sólo una clase para cada tipo de bachillerato. Eso les daba la condición de casta frente al resto de la población, y el conocerse todos hacía que se reforzara esa relación de colegas de estudio y fueran  algo más que eso. Ha perdurado en el tiempo esa relación, pese a los diferentes derroteros profesionales, laborales y políticos que cada uno ha seguido en la vida.

Este grupo se denomina a sí mismo “Los Lilas” y la asociación virtual (porque no está constituida más que de forma verbal, sin ningún tipo de formalidad, y pervive y la alientan y mantienen viva en su imaginario desde la fuerza que da la amistad), que los aglutina se denomina ALIOLI, que es el acrónimo, absolutamente cachondo y sin sentido real, de “Asociación de Lilas Organizados y Liberados”, aunque la verdad es que estos lilas se organizan bien para salir a comer y a divertirse y para liberarse de todos los problemas cuando hay reunión.

Aunque, como digo, se conocen de toda la vida, bajo la advocación de lilas, que les sirvió y les sirve para justificar eventos culinarios y etílicos, se vienen reuniendo desde hace unos 17 o 18 años, habiéndose iniciado la costumbre y este nombre porque todos ellos eran seguidores del torero local, ya retirado, que también forma parte del grupo, Emilio Oliva, personaje singular cuanto menos.

Los lilas otorgan todos los años un premio o reconocimiento que denominan “Lila de Oro” y, en algunas ocasiones, como este año, otorgan también un reconocimiento a alguien que va recorriendo bien el camino de iniciación en la pertenencia al grupo y que cae bien por su actitud, por su manera de ser, etc., que denominan “Lila Revelación”

Pues bien, he tenido el gran placer de haber sido este año designado “Lila Revelación”.

Me invitaron a la comida de este año ( reunión anual, primer jueves de diciembre de cada año) y decidí ir sin más pretensión que pasar un buen rato y ahondar en las relaciones con este grupo de personas. Ahora me explico que fueran hasta cuatro personas las que me llamaran para invitarme a ir y para cerciorarse de que no pusiera ninguna excusa para justificar mi ausencia.

Agradecí, como es natural, el honor que me hicieron y lo hice con sinceridad y verdaderamente satisfecho porque estas personas se hubiesen acordado de mí.

En las palabras que pronuncié resalté que el lila es el color de la amistad y que ese era el prisma desde el que quería entender la designación y que agradecía muy especialmente que me hubieran nombrado “Lila Revelación” ya que eso era tanto como entender que había un grupo de personas que me brindaban su amistad, y que lo agradecía especialmente porque todos los amigos, o los que creía que eran amigos, que yo tenía antes de venirme a vivir a Chiclana me habían dejado tirado en la cuneta justo en el momento en el que más falta me hubiera hecho una palmadita en la espalda para siquiera darme ánimos ante los retos que se me presentaban en mi nueva vida.

Fue duro, muy duro, no el hecho de perder los amigos, pues no los perdí, sino darme cuenta, así, repentinamente, que nunca los tuve, que toda esa amistad no era más que nada.

He sido desde entonces muy prudente en las relaciones que he iniciado en mi nueva vida  y son pocas las personas con las que retomo el gusto por la amistad sin el miedo a la decepción. En este grupo de los Lilas hay algunas de estas pocas personas de las que hablo, aunque también, aquí en Chiclana, fuera de ese grupo he encontrado otras personas que me han brindado su amistad limpiamente y con todos ellos estoy recuperando el gusto por este tipo de relación.

La taza vacía, como dice mi sensible amiga Anate, va llenándose. Por taza se entiende el recipiente que contiene los cariños y las afectividades. Las hay de varios colores, una roja para la pasión y el cariño y amor de pareja: llena hasta rebosar; de color azul, para los cariños y amores incondicionales hacia los hijos: llena y desde siempre rebosante; de color verde para los cariños y amores hacia padres y hermanos: llena y con multitud de sabores dulces, amargos, suaves, secos, pero llena; lila, para los cariños y amores hacia los amigos: se está empezando a llenar, como digo. Espero que algún día rebose también.

viernes, 6 de diciembre de 2013

NELSON MANDELA


Ha muerto Mandela, Nelson Mandela. Hoy es un día triste y alegre a la vez. Triste por la muerte de una persona de tanta grandeza y de alegría porque este hombre, entre otros seres humanos, evidencia que la Humanidad da buenos frutos.

Ha muerto uno de los grandes hombres del siglo XX. Siglo que, en términos de personas que trascienden al mundo entero, ha dado lo peor: Stalin, Hitler, Pol Pot, por ejemplo, pero también lo mejor: Gandhi, Luther King, Teresa de Calcuta o Nelson Mandela, también a título de ejemplo.

Hoy no procede decir muchas cosas, más bien reflexionar en la idea de la integración y reconciliación que este hombre nos dejó como mensaje posible.

Y para ayudar a la reflexión, transcribo un poema de William Ernest Henley que inspiró a Nelson Mandela en su vida:


Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.
 

Descanse en paz.

martes, 3 de diciembre de 2013

REQUIEM IN PACE AETERNAM


Hace ya tiempo que empezaron a llamarme la atención determinadas esquelas de las que se publican en los periódicos. No de las que uno puede leer en el Diario de Cádiz, en el Diario de Jerez o en el ABC, periódicos éstos que representan lo más rancio en lo que a costumbres de estéticas de obituarios se refiere, sino las que se publican en periódicos entre cuyos lectores se encuentran, por la definición de su línea editorial, personas eminentemente laicistas y nada o poco religiosas, sin que ello quiera decir que en esta clase de periódicos no encontremos esquelas clásicas del tipo de en el día de ayer falleció, tras recibir la bendición de Su Santidad el Papa – como si el Papa estuviera para eso-, el Sr. o la Sra. tal o cual, etc., etc.

Nunca antes había prestado yo atención a las esquelas salvo contadísimas excepciones, pero, casualmente, leí hace algo más de un par de años, en El País, un esquela desgarradora por su contenido. Desgraciadamente no recuerdo con exactitud el texto, pero utilizando sólo los nombres y no los apellidos del fallecido y de quien le recordaba a través de la esquela,  se  ponía de manifiesto una historia de amor  oculta a la oficialidad en la que se cruzó la muerte y dejó al vivo, ella,  con ganas de morir y con el corazón desgarrado y sin poder decir a nadie que se le había muerto el amor de su vida, su razón de ser. Tan sólo a través de la esquela, casi anónima, pudo dar un grito mudo que la desahogara en su sufrir y que la aliviara en su honda pena. La verdad, me impresionó.

A partir de aquel día, empecé a prestar atención a las esquelas y, aunque la mayoría responden al esquema clásico, de vez en cuando puedes encontrarte con alguna que, cuanto menos, te deja intrigado o con los sentimientos alterados. En todos los casos puedes imaginar historias que den razón de ser y que justifiquen la esquela y su contenido o los mensajes que contienen.

Algunas historias son fáciles de imaginar e, incluso, pueden suponer una realidad vulgar y nada atractivas o interesantes, pues no se salen de lo normal. Sin embargo, otras, las menos, desgraciadamente, ponen de manifiesto indicios de historias verdaderamente interesantes. Al menos, son esquelas que provocan esa impresión.

La razón por la que impresionan o te dejan pensativo puede ser de tipo variado; unas veces son historias de amor pasional entre personas, otras son historias de amor paterno filial marcado por algún hecho concreto, otras son historias de amor por los demás, de pasión política, etc., y, en todos los casos, de incapacidad de soportar la ausencia de la persona querida que se ha marchado para siempre, expresando esta añoranza de la persona ida desde la perspectiva y el convencimiento, en la mayoría de los casos, de que no hay un más allá donde volver a encontrarse, lo que no deja de ser desconsolador.

Frente a aquellas esquelas en las que lo que interesa resaltar es la posición social del fallecido y sus allegados – Excmo. Sr., Ilmo Sr., Licenciada en Historia, e incluso Bético de toda la vida, que todo esto se ve en las esquelas-, éstas de las que yo hablo, ponen de manifiesto sentimientos, posiciones en la vida, compromisos, pero sobre todo, desazón, pesar, desconsuelo.

Desde hace dos años, cuando veo una de estas esquelas inquietantes, la recorto y la guardo en un carpeta ad hoc, donde ya la colección da para echar una tarde imaginando historias.

No quiero reproducir aquí los textos de las esquelas que forman parte de mi peculiar colección –no sé por qué las conservo, pero seguro que alguna vez sale una buena historia de ellas-, pero sí quiero dejar a título de ejemplo algunas de ellas:

Día 13 de Julio de 2011:


                        MAN-HUÉ

                        13 de julio de 2006

                        Y no queda más
                        que ese peso
                        insoportable y dulce
                        en el corazón.
 

12 de septiembre de 2012:
 

                        VICENTE

                        Topotón, Topotón, te fuiste
                        Topoton, Topotón, nos has dejado
                        Pero espera, espéranos…, siempre, Viz, siempre


23 de marzo de 2013:

 
                        Elenita:

                        A la hora del té y de los toros, tus hijos Boris y Yuris ya pueden recibir a la Reina de la Commonwealth y conversar con ella sin filtros idiomáticos; lamentablemente Kate Moss no se pone al teléfono. De todos modos en casa no se atreven a motejar a Crazy Horse llamándole Creisy Jorss.

 
Día 21 de junio de 2012:
 
                        A y ᾩ

                        J.P.

                        Se nos fue del todo el 20 de junio de 2012
                        “…y recuérdalo, nunca te olvido.”              

                        M., C., R., I.,y J.M.
                        ¡¡¡Bisiestos!!!!

 Día 27 de marzo de 2011:

            Primer Aniversario

JULIO CÉSAR GUEDES MACEDO

            Falleció en Madrid el 27 de marzo de 2010

            DEP

            A nuestro querido hermano que sólo comprendimos cuando nos dejó.
      
            No vuelvo la cara
           por miedo a no  vernos
           y un adiós infinito
           se rompe en silencio
           dejándome herido….
           dejándote muerto..
                        (José Martínez)


Día 18 de julio de 2011:

            In memorian, 3 años

            MARTINA FELICIDAD SÁNCHEZ MORO

            El 18 de julio de 1911 llegaste a los brazos de Elisa y Patrocinio.

            El 18 de julio de 1936 amargó tus 25 años tan felices, Eduardo y tú, el 1 de mayo, con la niña en brazo y el puño en alto.

            El 18 de julio de 2011, serías una preciosa centenaria.
 
            Mamaíta. Te quiero siempre.
           

Día 27 de marzo de 2011:

            VICTORIA MURILLO FRANCO

            28 de marzo de 1944
            27 de marzo de 2005

            La presencia de tu ausencia es inmensa
            Imposible quererte más
            Imposible echarte más de menos ahora.
            Con María y Nicolás en la fotografía.

Y por último, una publicada el día 20 de agosto de 2011 que especialmente me conmueve  pues la suscriben dos hijas, una de ellas monja – que yo imagino de clausura-:

             Recuerdo a la memoria  de
            IVAN ISCAR RODRÍGUEZ

            Que a los 42 años fue asesinado el 20 de agosto de 1936 por las fuerzas franquistas, junto a otras 51 víctimas, sin que hubieran tenido opción a un juicio justo.

            Fue fusilado en el campo de concentración “El Mogote”, y sus restos arrojados a la fosa común del cementerio español de Tetuán.
        
        Tus hijas, Sor María Luisa y Áurea, no te van a olvidar nunca.

Esta última esquela recuerda que la defensa de la libertad en la España de la Guerra Civil también corrió a cargo de muchas personas religiosas y profundamente católicas, pese a lo que nos han querido inculcar en sentido contrario. Este dato se refleja muy bien en la película “Las 13 Rosas”.

Descansen todas estas personas en paz y que no se hayan inquietado por haber usado sus nombres y su recuerdo.

 

lunes, 2 de diciembre de 2013

VIAJE AL SIGLO XIX EN CHICLANA


Estuve en la presentación de un libro recopilatorio de diecinueve relatos escritos por escritores o, más bien, escribidores chiclaneros – y digo escribidores porque ninguno se dedica profesionalmente a eso de escribir-, acto que resultó muy interesante pese a algunas deficiencias sonoras y  alguna que otra falta de cuidado por parte del público.

Aunque todavía no he leído el libro, según la información que obtuve, se trata de diecinueve relatos, unos basados en un muy documentado estudio histórico, por lo que entran más en el campo del ensayo que en el del relato creativo, y otros, unos más y otros menos, son fruto de la fantasía creativa de los autores. Este último tipo es donde encaja el relato de mi amiga Anate Rivera, en el que hace una microtrilogía, es decir tres microrrelatos, basada en el encuentro que se produce como consecuencia de una imaginada máquina del tiempo entre el arquitecto del siglo XVIII, Torcuato Cayón, que, aunque inserto en el barroco, fue impulsor del neoclasicismo, y el chiclanero arquitecto contemporáneo Miguel Vela, arquitecto que diseñó mi casa actual y persona interesantísima de conversación por la visión humanista que tiene no sólo de la arquitectura sino de todo en la vida, además de personaje peculiar.

Anate Rivera es una escribidora muy activa aunque no profesional de esta actividad. Su profesión está en el ámbito de la docencia, donde enseña y difunde la lengua francesa, además de ser la “lectora de lengua francesa” de cabecera de Susana con quien comparte con asiduidad largas caminatas en las que el ejercicio para quemar grasa y la conversación en francés compiten por ser protagonista.

Yo, personalmente, tengo con Anate una relación que se remonta a los inicios de mi relación con Chiclana y, cosa curiosa, la conocí literariamente antes que personalmente ya que mi situación emocional y la de Susana en aquella época fue la inspiración de una serie de bellísimos escritos en formato literario de poemario, en un estilo tan vital, de sentimientos y sonoro que recuerda al de la poetisa colombiana Angela Becerra. De hecho, todos esos poemas constituyen en sí mismo un bloque de escritos suficientes para un libro, pero no se decide a publicarlo. Que sepa Anate que se le hurta a los que gustan de leer poesía un auténtico placer, aunque entiendo que los escribidores siempre tienen sus razones íntimas para no dar a la luz determinadas creaciones.

Tiene publicado tres libros y todo lo que lleva escrito en su columna semanal en el periódico, columna llena de vitalidad, actualidad, sentimientos y de oposición política “a todo lo que se menea”, sin distinción de color o ideología.

Lo más curioso de Anate es que, si sólo la leyeras, no podrías imaginar cómo es ella. Nada tiene que ver su estilo de escritura con su manera de ser y sobre todo con su manera de expresarse oralmente y su graciosa entonación chiclanera de la interrogación, que llega a  ser canción de lo acusada que la tiene. Eso es lo más curioso, pero lo mejor es lo bellísima persona que es, los nobles sentimientos que la guían en la vida.

Pero volvamos al acto de presentación del libro que es de lo que hoy quería hablar. Fue peculiar, ya que se celebró en el hall de entrada del Ayuntamiento que fue habilitado a modo de salón de actos y eso permitió que desde las grandes escaleras del edificio, sin ningún tipo de preámbulo que los anunciara, bajaran cinco personas ataviadas y vestidas a la usanza del siglo XIX, que eran otros tantos actores locales vestido como cinco personajes chiclaneros del mencionado siglo y que han trascendido a la historia por distintas razones, a saber: el poeta García Gutiérrez – el romántico que inspiró y creó los libretos de las óperas de Verdi-, Juan de Mendizábal – el presidente del gobierno que llevó a cabo la famosa desamortización de los bienes de la Iglesia Católica en España-, Francisca (Frasquita) Larrea –famosa feminista y madre de la escritora que escribía bajo el pseudónimo de Fernán Caballero-, José de Cea y García - diputado en las Cortes de Cádiz- y el torero Francisco Montes “Paquiro”.

En el hall existen una serie de cuadros de ciudadanos ilustres de Chiclana entre los que se encuentran algunos de estos personajes por lo que entraron en la sala comentando lo bien que se veían en los retratos y a partir de ahí hicieron una serie de entre estudiados e improvisados diálogos que abarcaron desde su asombro por el uso de móviles que grababan sus imágenes hasta comentarios sobre Ángela Merkel. Hicieron de presentadores de las tres personas que tomaron la palabra y despidieron el acto.

Fue interesante ver a estos personajes históricos haciendo comentarios críticos sobre nuestra situación actual desde la perspectiva de su época y siempre con un toque de humor justo que hizo que la singularidad de la presentación del libro me gustara mucho y me pareciera muy interesante, más allá del mal sonido del equipo de audio y de algún que otro niño correteando por la sala como si aquello fuera una sesión de cine de verano de barrio.

Interesante acto e interesante curiosidad la de que Chiclana, en el siglo XIX, diera y acogiera a tanto personaje ilustre.

domingo, 1 de diciembre de 2013

LA MEDIOCRIDAD RELATIVA


La mayoría de las personas no elegimos el camino profesional que vamos a seguir en nuestras vidas sino que el camino que recorremos lo vamos formando a medida que caminamos por ella, como si fuera el fruto del asentamiento  de una serie de decisiones independientes unas de otras, aunque con alguna conexión entre ellas, que uno va tomando a cada momento, unas nada trascendentes, otras trascendentes y otras muy trascendentes. Al menos, eso creo yo. En mi caso es así y por eso pienso que en la mayoría de las personas es así.

Entiendo y sé que hay algunas personas que tienen muy claro qué quieren en su vida y se lo marcan como objetivo y no se dejan distraer por ningún tipo de contratiempo, dedicando todas sus energías a lo que pretenden. Son personas que tienen muy claro qué quieren. No es que ellos hayan dedicado más tiempo que otros a prepararse para desarrollar esta capacidad de decidir algo concreto y definido que consiguen ver desde el primer momento, sino que la naturaleza les dota de esa capacidad de ver sus vidas proyectadas en el futuro con esa claridad que podríamos considerar positiva en la medida que son personas que tienen recursos intelectuales, emocionales, sociales, etc., muy por encima del común de los mortales y además, no es que tengan desarrollado uno de estos aspectos sobre los otros sino que tienen muy desarrollados varios de esos aspectos.

Esto explica que en la vida profesional de uno, que empieza, aunque no te lo creas, a los tres años, en el colegio, cuando comienzas con la prelectura y con la preescritura y acaba cuando te jubilas, te encuentras con algunas personas que desde bien pronto te sorprenden por lo claro que lo tienen profesionalmente – incluso aunque sean unos micos-, y que con el tiempo ves que efectivamente lo tenían claro.

Hay muchos en la vida que tienen éxito, sobre todo éxito económico, que es como más se mide el éxito en España, pero no son esos a los que yo me refiero, ya que aunque los haya honrados, también los millonarios pueden enriquecerse en los negocios oscuros y sucios, y para ello más que un don de la naturaleza lo que hay que tener es una falta, la de escrúpulos.

Pero hoy yo me refiero a aquellos que se desarrollan muchísimo en cualquier campo del conocimiento o de las artes. Aquellas personas que terminan siendo unos expertos respetadísimos en algún aspecto concreto de nuestro mundo: la medicina, el derecho, la física, la teología, la historia, etc., etc.

Es obvio que no me encuentro entre los privilegiados. Elegí, cuando correspondió por edad, la rama del conocimiento en la que me debía desarrollar desde ese momento hacia el futuro – el Derecho-, y eso determinó toda mi trayectoria profesional posterior. No me quejo para nada de cómo he caminado sobre la vereda de la vida a partir de aquella decisión – transcendente, sin duda-, ni tampoco me puedo quejar de mi relación amorosa o afectiva con el Derecho ya que es una rama del conocimiento que me encanta, quizá porque lo impregna todo en la vida y porque responde siempre en su funcionamiento a una lógica y coherencia interna que me fascina, más allá de lo que después pueda ocurrir cuando del Derecho pasamos a la Justicia, donde ya factores de toda índole, fundamentalmente ideológicos,  hacen que esa lógica, en casos, cojee.

Y aunque no me quejo de cómo me ha ido la vida profesionalmente, no dejo de reconocer que estoy en el grupo de los normales, de los que no han sobresalido especialmente por nada, en el grupo de los anónimos, como quien dice; es decir, donde la mayoría.

Y toda esta reflexión la hago porque hoy, leyendo el periódico, me ha venido a la memoria una vieja anécdota: estando yo trabajando en  el Hospital de Cádiz, en los primeros años de mi destino en aquel centro, recién iniciada la década de los 90 del siglo pasado, tenía mucha vinculación laboral con la Asesoría Jurídica Provincial de Servicio Andaluz de Salud, ya que el índice de litigiosidad judicial en aquella época era muy alto y había que informar y documentar muchos expedientes para los letrados que iban a los juicios. Pues bien, por aquella época vino a tomar posesión como Juez en la ciudad una compañera mía de Facultad, Ana Mª Orellana Cano, a quien el Letrado Jefe de la Asesoría Jurídica no paraba de adular, hacerle la pelota, vamos, intentando entablar con ella algún tipo de relación privilegiada, no sé con qué aviesa intención, pero que, conociendo a la Juez, no iba a torcer la aplicación del derecho.

Tuvieron, por lo que me comentaba el Letrado Jefe, muchas conversaciones y en una de ellas se comentó sobre mi persona y ella, según me comentó el dicho Jefe, vino a decir que “Álvaro, bueno, pues sí, pero es un mediocre”. No me molestó la opinión de ella, me molestó que el Letrado Jefe me lo contara, pues no se ganaba nada con ello. Pero bueno, quizá al Letrado Jefe le interesaba engrandecerse ante mí, a través de opiniones de terceros (suponiendo que fuera verdad lo que me comentaba)

Hoy leyendo el periódico he encontrado una referencia de esta compañera de Facultad, a la que acaban de nombrar, en Madrid, miembro de la Real Academia de Jurisprudencia. Al leer su curriculum, sin variar un ápice mi propia opinión sobre mi trayectoria profesional,  me he dado cuenta que cuando esta señora llama mediocre a un profesional esa calificación, relativizada por su posición, no es tan mala, es casi una loa.

Según el periódico, su curriculum es el siguiente:

“Ana María Orellana Cano estudió la carrera de Derecho en la Facultad de Jerez. Había obtenido la máxima nota en Selectividad de España. Su pasión por el Derecho quedó patente al concluir la primera fase de su formación universitaria como el número uno de su promoción. Por tal motivo se hizo merecedora del Premio Extraordinario Fin de Carrera al Mejor Expediente Académico en la promoción 1980-1985. Tras decidir que se dedicaría a la Judicatura aprobó las correspondientes oposiciones en 1987. Llegó a la Jurisdicción Social en el año 1990, donde volvió a cosechar el reconocimiento. No en vano también fue la número 1 de la segunda promoción de magistrados especialistas de esta Jurisdicción. Sucedió en febrero de 1990.

Hay que añadir que durante largo tiempo compatibilizó su labor como magistrada con labores docentes en la Universidad de Cádiz. Su dedicación al Derecho como estudiosa y experta en el mismo le ha reportado premios universitarios así como distinciones y condecoraciones, caso por ejemplo de la Cruz Distinguida de Primera Clase de San Raimundo de Peñafort y el Premio Nacional a la Mejor Laboralista del Año 2009, concedido por la Asociación Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. En el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, ha sido ponente en más de 9.000 sentencias y, en órganos unipersonales, ha dictado aproximadamente, 3.500 sentencias, a lo largo de su trayectoria profesional. Es analista del Centro de Documentación Judicial desde marzo de 2009, analizando la doctrina judicial sentada por las Salas de los Social de los Tribunales Superiores de Justicia de Madrid, Galicia, Extremadura y de las tres Salas de Andalucía (Sevilla, Granada y Málaga).

Actualmente, lleva analizadas más de 1.500 sentencias.        

Le fue reconocido el Certificado de Docencia por la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados en Derecho en el año 2002, tras la presentación oral ante un Tribunal del trabajo 'Las tercerías de dominio en la ejecución laboral; en especial, la tercería registral'. Fue nombrada colegiada emérita del Colegio de Graduados Sociales de Cádiz. El 8 de noviembre de 2013, fue elegida en el XXI Congreso Nacional de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), celebrado en Jerez, miembro del Comité Ejecutivo Nacional y directora del gabinete de la revista 'Deliberación'. Es autora de 57 publicaciones jurídicas; ha dirigido y coordinado 17 cursos; ha sido profesora de 32 masters; ha impartido 160 conferencias y, ha recibido 172 cursos de formación. Todo ello ha hecho de Ana María Orellana una experta de primer nivel, lo que se vio reconocido con su ingreso como académica en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.”

Pues eso, yo me quedo en mediocre.

martes, 19 de noviembre de 2013

EN BABIA (MICRORRELATO)


Siempre que atravesaba esa larga avenida con varios puntos semafóricos en los diferentes pasos de peatones que existen en la misma, pensaba lo mismo, que quién sería el responsable municipal que había decidido que los semáforos estuvieran con la luz ámbar intermitente encendida al tiempo que los peatones tenían encendida la luz verde que les permitía cruzar la ancha calle.

Le costó mucho tiempo entender la dinámica de funcionamiento de esos semáforos y la lógica a la que respondían, ya que no le parecía razonable que se permitiera el paso a ambos usuarios al mismo tiempo en un calle de esa magnitud, si bien, cierto es, los vehículos rodados, al estar intermitente la luz ámbar, avisados quedaban de que debían circular con precaución.

 A base de observación, con el tiempo cayó en la cuenta de que realmente el semáforo se ponía en rojo para los vehículos al tiempo que se ponía en verde el de los peatones, para inmediatamente, diez o quince segundos después, pasar del rojo al ámbar intermitente y así los vehículos podían iniciar la marcha si los peatones ya no ocupaban su frente o no lo iba a ocupar alguno de los que hubiesen iniciado el recorrido del paso de cebra. Esta intermitencia anaranjada dirigida a los motorizados no cambiaba el color verde que guiaba a los peatones, ya que se mantenía este color durante, al menos, un largo medio minuto más.

Este funcionamiento le confundió durante mucho tiempo pues, considerando que el rojo para los conductores iniciaba la marcha de los peatones, no terminaba de asociar  el anaranjado intermitente con el paso de peatones guiados en su cruzar por la seguridad que da el hacerlo con la luz verde encendida.

No era la única persona que sufría tan extraña lógica en el funcionamiento de los semáforos porque eran muchos los frenazos, incidentes, y sustos que se daban en aquella larga calle, y muchos los conocidos que se quejaban de lo mismo. No entendía, pues, que el Departamento de Tráfico mantuviera esa manera de funcionar de esos puntos semafóricos. Todo sería acorde a la legalidad en materia de señalización , pero ¿tan difícil era mantener en rojo la luz dirigida a los vehículos los treinta segundos que se abría el paso a los viandantes?.

Esa era la razón de que siempre que pasaba por esa calle, al cruzar uno de los seis puntos semafóricos existentes, redujera la velocidad un poco y pusiera especial atención en mirar si había algún peatón con intención de cruzar –estos eran los más peligrosos pues se lanzaban en la seguridad de que podían cruzar la calle sin problema y te los encontrabas de súbito- o iniciando el recorrido de la alfombra de piel de cebra sobre el asfalto, amén de los que ya estaban a medio recorrido.

Ese día, en ese observar, medio instintivo medio consciente, para evitar el peligro, lo vio. Hacía veinticinco años que no lo veía y aún así le dio un vuelco el corazón. Frenó de forma casi imprudente y, por supuesto, innecesaria, algo alejado del paso de cebra, y se quedó observándolo. La causalidad hizo que él cruzara la calle por ese punto semafórico, con luz ámbar intermitente cuando inició el paso sobre él. Había envejecido, como era natural. Los años no pasan en balde para nadie, pero, pese a los años, seguía manteniendo la esencia de su silueta, de su imagen, lo que le permitió reconocerlo.

El corazón, sin saber por qué, se le aceleró. Experimentó una sensación extraña parecida al vértigo aunque podría decirse que, al tiempo, agradable. Instintivamente bajó la visera sobre la luna delantera del coche en un acto reflejo de ocultamiento. Pudo ver cómo hacía el recorrido completo y cómo no había perdido su peculiar forma de caminar. El color rojo del polo que él llevaba hizo que se retrotrajera involuntariamente a otros tiempos y sus ojos brillaron. Por un momento  pensó en tocar el claxon para llamar su atención, orillarse en la zona de aparcamiento y saludarlo, pero lo sopesó y lo descartó. Cuando terminó de cruzar la calle, empezaron los típico bocinazos de otros conductores impacientes por continuar su camino, por lo que no le quedó más remedio que iniciar la marcha y alejarse poco a poco.

Los pensamientos se le aceleraron mientras conducía y se arrepintió rápidamente de no haberlo avisado para poder saludarlo y hablar con él, por lo que decidió dar la vuelta en la rotonda existente al final de la avenida e intentar alcanzarlo o buscarlo, si hacía falta, por la zona donde lo vio.

En su percepción fue eterno el tiempo que tardó el alcanzar la rotonda y la espera que tuvo que realizar en los dos puntos semafóricos que quedaban hasta ella. Por fin la alcanzó, la rodeó e invirtió el sentido para dirigirse a donde lo había visto cruzar la calle; sólo tuvo que esperar en uno de los puntos semafóricos de los dos que había parado antes de alcanzar la rotonda y, por fin, llegó a la altura de la avenida donde lo había visto cruzar, pero no lo vio en todo el recorrido de la acera que alcanzaba con su vista.

Decidió continuar la marcha un poco más por si había caminado en ese sentido y así lo hizo, pero, justo al iniciar la acción, le llamó la atención un grupo de personas arremolinadas en medio de la calle que entorpecían la circulación. Decidió aparcar el coche, y dirigirse en la dirección en que estaba ese grupo de personas.

“Han atropellado a un hombre”, oyó que se decían unas a otras las personas que se interesaban sobre lo que ocurría. Se aproximó para ver qué ocurría y se le paró el corazón cuando vio a un hombre con un polo rojo tendido en el suelo con un charco de sangre enorme, que crecía y crecía, saliendo de su cabeza. No era necesario criterio médico alguno para saber que estaba muerto. Era evidente.

Gritó, chilló, lo llamó por su nombre, perdió los nervios, se le bajó la tensión y se le vino abajo su vitalidad no pudiéndose tenerse en pié, cayó arrodillada en el suelo y lloró desconsoladamente impresionada por lo que presenciaban sus ojos.

Tuvo que ser asistida por los equipos de emergencia.

Horas más tarde, después de caminar sin cansarse por calles y calles, consiguió reunir fuerzas para regresar a su casa donde. al entrar, su marido, que estaba viendo la televisión, le preguntó si le había pasado algo, que tenía muy mala cara.

-Nada. No me pasa nada. Es que estoy muy cansada- dijo con desgana.

-Entonces, cariño -dijo su esposo-, siéntate aquí conmigo y descansa mientras vemos este interesantísimo programa sobre las infidelidades de pensamiento dentro de la pareja.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Y AL FINAL DE TODO, LAS TARTAS


Ya se fueron Peter y Janice, nuestros amigos londinenses, y hemos tenido todo el sábado para descansar. Ha sido una semana, la que ellos han estado aquí, intensa porque ha habido que compaginar obligaciones laborales con obligaciones sociales, y ambas de una intensidad considerable, porque la semanita inglesa, si desde el punto de vista de las salidas, comidas, bebidas, etc., ha sido saturante, desde el punto de vista laboral ha sido densa, peleona, cansina y muy agotadora. Ambas caras de la misma semana han convivido sin mayor disfunción que el cansancio matutino y la cara de agotado que los compañeros se encargaban de recordarme. Así pues, no quiero decir aquello de por fin se fueron pero sí que a mi cuerpo le ha venido bien que se hayan ido.

El último día que estuvieron en Chiclana antes de marcharse para Londres, los invitamos a comer en casa. Siempre que vienen a casa les ofrecemos comida autóctona regada de buenos vinos. En esta ocasión les agasajamos con un exquisito plato de colas de ternera con garbanzos, preparado como menudo en lo que a especias y condimentos se refiere, con tapas previas de fuet, queso, zanahorias aliñadas y aceitunas. No sé cómo calificaron en su más íntimo pensamiento la comida ofrecida, aunque, a tenor del hecho de que repitieron en dos ocasiones, puedo imaginarlo.

Realmente los garbanzos estaban maravillosamente buenos. Los acompañamos con un vino tinto de la denominación catalana de Tierra Alta, fruto de una mezcla de uva tempranillo y cabernet sauvignon que le daba un aroma exquisito y un sabor suave, casi afrutado, nada ácido, que hacía resaltar los sabores del plato de garbanzos y, por supuesto, a la inversa, el sabor de los garbanzos, con el toque picante que tienen, realzaba el sabor del tinto.

Este vino lo probé casualmente unos días antes con estos mismos amigos ingleses, en su casa, que lo habían comprado en un supermercado de forma casual, ya que ellos compran el vino de forma ciega, pues no conocen el espectro vitivinícola español. Al probarlo y gustarme su olor y sabor, le pregunté en qué supermercado lo había adquirido con la intención de ir a curiosear precio y, por tanto, relación precio calidad. Merece la pena adquirirlo, pues tienen un precio más que asequible. Su nombre es Vespral, gran reserva, cosecha 2007; y su precio muy moderado: 2,90.-€.

El sábado, como he dicho, estábamos saturados de toda la actividad de la semana y yo, además, necesitaba sopesar y dejar reposar determinados aspectos y cuestiones laborales –aclararme algunas ideas-, por lo que nos quedamos en casa. El día era frío, pero en el jardín, al sol, se estaba en la gloria. Con un poco de música y un refresco o una cerveza a mano, recostados en las tumbonas, se podía rozar el paraíso y, comentábamos aquello de que como en casa en ningún sitio. EL sol tibio, sintiendo el fresco en los brazos, porque estás en camiseta, y en la cara, te da el calor suficiente para calentarte, acariciándote, sin sentir calor en ningún momento. La música y la bebida hacen el resto de la labor reparadora.

Comimos ligero alrededor de la encimera de la cocina, sin sentarnos a la mesa, y pasamos una tarde de siesta, lectura y televisión, que nos regeneró, y menos mal que nos regeneró porque al día siguiente, hoy, teníamos una pareja amiga en casa invitada a comer, por lo que hemos pasado un domingo culinario intenso, donde todos los platos estaban estupendos, pero tengo que resaltar los postres, uno preparado por Anate, la invitada, que es una cocinera muy afamada, y otro preparado por Susana. Todos nos hemos tomado una porción de cada uno de ellos y no parábamos, me di cuenta, de medio gemir haciendo sonidos de ummmmm¡¡¡ cada vez que nos metíamos una cucharadita en la boca.

El postre preparado por Anate era una tarta de masa quebrada rellena de merengue, chocolote con almendras y peras. El preparado por Susana, era una tarta eslovena de masa brisa rellena de nueces, pasas, canela y ron, que recuerda al struddel alemán y rememora algo a la repostería turca.

Después mucha charla alrededor del té y el café

Un muy buen fin de semana. En todos los aspectos, no sólo el culinario.

lunes, 11 de noviembre de 2013

LA SEMANITA INGLESA


Han llegado nuestros amigos ingleses Peter y Janice, un peculiar matrimonio londinense que conoció Susana causalmente en la cola de una ventanilla administrativa del Ayuntamiento de Chiclana y les hizo el favor de hacerles de intérprete en una situación tragicómica donde ni la funcionaria hablaba  inglés ni los ingleses hablaban español. De esto hace ya seis años y, por su puesto, los ingleses, como buenos ingleses que son, siguen sin hablar ni una palabra de español, vamos, ni papa, que se dice.

Desde entonces hemos entablado y forjado una amistad fuerte hasta el punto de que, siendo tan pocos los años que hace que nos conocemos, hemos ido a la boda de uno de sus hijos en Londres, con todos los gastos pagados; hemos estado como invitados tres veces en una casa que tienen en el sur de Francia; y el hijo mayor de Susana, Antonio, ha estado en San Diego, en California, en casa de Neal, el hijo mayor de este curioso matrimonio, durante un mes para perfeccionar su inglés, porque en esta casa nuestra, salvo yo, todos hablan un inglés envidiable y, a decir de los propios ingleses, con un perfecto acento de Sussex.

Ellos, y sus hijos y nueras y nietos,  han estado todos en Chiclana, y, siempre que han venido, nosotros los hemos atendido como unos anfitriones de categoría y los hemos invitado a casa donde les hemos ofrecido, además de todo el cariño que se merecen, platos de cocina típica española, la de verdad, la que no van a encontrar en los restaurantes.

En contra de lo que en principio pueda uno anticipar mentalmente por el hecho de que son ingleses, son dos personas bajitas. Él dice, a modo de broma y sobre la base del estereotipo español, que le gusta venir a España porque así no se siente bajito, pero la verdad es que incluso los españoles que están por debajo de la media de estatura son más altos que él, y tampoco los ingleses son más altos que nosotros como regla general, pero bueno, se le admite como broma.

Son estupendas personas, muy generosas, y él, además, es un bromista tremendo, aspecto que es sorprendente porque no forma parte de lo que uno puede entender que es el humor inglés, más bien se podría decir que es un humor latino, con una ironía tremenda y es difícil que no encuentre una punta de chiste, jocosidad y gracia en casi todo.

Si embargo, son dos los problemas que a mí personalmente me genera esta relación y aunque ninguno de los dos son problemas graves, sí que de alguna manera sus visitas las vivo con una cierta desgana inicial que después, a medida que pasan los 7 u 8 días que suelen estar las dos o tres veces que vienen cada año, se va diluyendo hasta desaparecer totalmente.

El primero de los problemas es el idiomático. Susana habla un inglés, tal como ya he dicho, envidiable; los niños, también hablan un inglés muy fluido que les permite, según observo, atender cualquier situación  o conversación sin problemas. Y yo, que soy el que queda, no hablo inglés, lo chapurreo, puedo entender muy bien cuando lo leo pero me cuesta la misma vida entender cuando es hablado, máxime cuando es cockney lo que ellos hablan, y, habida cuenta que no estoy dispuesto a sobreentender como hacía hace unos años, porque los sobreentendidos me han llevado a muchas confusiones, mi papel en estas reuniones es un pelín marginal, pues no estoy sincronizado con lo que se está hablando y necesito de vez en cuando, cuando ya estoy totalmente perdido de lo que se está hablando, una “pausa traductora” para que Susana me aclare los términos de la conversación o de lo que se está diciendo, o, a la inversa, necesito ante mi imposibilidad de expresar una idea en inglés que sea ella la que la traduzca. En este último caso se añade la dificultad de que Susana traduce lo que a ella le parece oportuno y no la literalidad o intencionalidad de lo que quiero transmitir, porque ella, que sí está al cabo exacto de la conversación, entiende que lo que quiero que se traduzca está algo fuera de contexto, todo lo cual añade un poco más de incomodidad para mi. En fin, un problema, sobre todo cuando la conversación versa sobre aspectos no superficiales.

El otro problema es que Peter, como buen británico, se bebe todo lo que haya que beberse y siempre le parece poco lo que se ha bebido. Realmente esto no seria un problema, pues lo que él beba o deje de beber es algo que sólo a él incumbe, si no fuera porque arrastra con él a todo el que está a sus alrededor que, dado que Susana no bebe alcohol, soy yo (y ,en menor medida, su mujer Janice). Siempre se podrá decir que me puedo resistir, pero ahí entra en juego la peculiar persistencia de este londinense, que te termina poniendo encima de la mesa, por más que le insistas en sentido contrario, un par de cervezas de trigo fermentado que con más o menos gusto terminas bebiéndote

Le encanta ir a un pub irlandés que está en la zona de la playa porque allí ponen cerveza de la que toma en su país, aparte de que el local sea muy agradable, haya música en vivo y siempre tenga mucho ambiente, y siempre pide las pintas de cerveza de dos en dos, pero no una para cada uno de nosotros sino dos para cada uno, total como esa cerveza no hay que tomarla fría…

El resultado termina siendo el lógico: él acaba como una cuba, pues bebe muchísimo más que lo máximo que yo pueda beber, y yo termino tocado pero sin perder nunca la compostura, pero con el olor mitad dulzón mitad manzana que tiene ese tipo de cerveza impregnando todo mi cuerpo.

Ayer sin ir más lejos, llegaron desde Londres a Chiclana a las 10 de la noche, y nos citaron en el pub irlandés a las 10 y cuarto, vamos que no perdió un minuto. Cuando llegamos sobre las 10 y media, ya se había bebido dos pintas de cerveza, y cada pinta es algo más de medio litro. Puede cualquiera imaginar cuántas pintas de cervezas se ha bebido este simpático pirata inglés tres horas después.

También es digno de imaginar, además de compadecer, mi nivel de comunicación con mi escaso dominio de la lengua de Shakespeare, en ese ambiente tan ruidoso como es un pub, y a todo eso añádase el show de música en directo que determinados grupos de aficionados llevan a cabo en el lugar, normalmente actuaciones muy agradables pero que ayer, por mor de la mala suerte, vino a ser un grupo de rock que cantaban en algo tan indefinido que Peter preguntó si cantaban en español cuando Susana y yo entendíamos que estaban cantando en inglés.

En fin, toda una semana inglesa por delante. Procuraré no morir en el intento.

lunes, 4 de noviembre de 2013

¿NOS LEVANTAMOS DE LA SILLA?


Cuando los gobernantes se quieren perpetuar en el poder a toda costa hacen muchas estupideces, algunas muy graves, que entran de lleno en el campo de la lesa humanidad, como puede ser asesinar al opositor o encarcelarlo, y otras menos graves, como puede ser crear una red de  servilismo y de clientelismo que les de apoyo.

El elenco de acciones es variado y muy rico en su casuística, de tal manera que si nos pusiésemos a narrarlos estaríamos hasta finales de año sin parar y aún así no acabaríamos nuca.

A título de ejemplo de los más grave del elenco, y por tomar situaciones recientes, tenemos las acciones de guerra genocida del Presidente de Siria y sus secuaces, dispuestos a arrasar a la población que constituye su propio país con tal de mantenerse un poco más en el poder –tentación que debe ser algo así como la querencia que tienen los caballo de volver a la cuadra-, pese a que en lo más profundo de su consciente saben que es muy probable que acaben siendo arrastrados de forma ignominiosa, como una presa de cacería, desde un vehículo con una cuerda atada a sus pies y siendo escupidos por toda la población. Pero aunque estos tiranos tengan ese difuso miedo a lo que les puede esperar, no pierden la esperanza de que quizás tengan a suerte que el pueblo “soberano” al que gobiernan carezca de alma revolucionaria, o esa alma no sea suficientemente revolucionaria sino domeñada, y puedan  alcanzar la muerte al modo en que lo hicieron el general Franco o Pinochet, muertos o retirados en loor de multitud pero con un tufo a sangre y represión que a los sensibles a esas pestilencias nos provoca verdaderas arcadas.

En el otro extremo del elenco, donde se encuentran las estupideces menos graves, podemos encontrar muchísimos más ejemplos, seguro que diariamente podríamos hacer una lista diferente de ellos, y que por comunes y repetidos son socialmente consentidos sin que el pueblo “soberano” haga crítica. Se pueden mencionar  muchos casos y las clasificaciones que se podrían hacer con ellos darían para mucho trabajo, pero baste con mencionar, a título ilustrativo, la inauguración de rotondas, acción en sí misma que no tendría la menor importancia si no fuera porque el gasto realizado en los esperpénticos grupos presuntamente escultóricos que hay en las rotondas de España, sean en Cataluña o en Andalucía o en cualquier otro territorio, todo de un mal gusto estético memorable, se ha priorizado frente al gasto para atender otras necesidades mucho más importantes y trascendentes sólo con la única y exclusiva finalidad de la foto de inauguración, del minutito de gloria. El gasto social no da para muchas fotos y eso se nota. Pregúntenle, por dar nombre y apellido, a Teófila Martínez, Alcaldesa de Cádiz, sobre los paneles electrónicos informativos que tiene por toda la ciudad para autoloa y autobombo, pro permanente reelección, frente al gasto social. Y así, cualquier político, cualquiera que sea su color, con honrosas excepciones, y, siempre, con el consentimiento del pueblo “soberano”, que somos nosotros, y no otros, y que si nos miráramos al espejo de la revolución seríamos capaces de ver las tragaderas tan grandes que tenemos.

Todo este comentario de hoy se debe realmente a que esta tarde se me vino a la cabeza, no sé por qué, tres de las más grandes estupideces políticas que he oído en los dos últimos meses, todas ellas aplaudidas y lloradas de emoción por el soberano pueblo, (claro que en este caso es un pueblo hijo del español, asentado en ex colonia, y quizás eso explique tanta estupidez hispana y tantas tragaderas). Me refiero a las tres grandes ocurrencias de Maduro, el Presidente de Venezuela, a saber, y no necesariamente dichas por orden de la magnitud de la estupidez del gobernante que las usa y de la estupidez del pueblo que las consiente:

a)      Hay un pajarillo que se le aparece a Maduro y le canta y le revoletea a su alrededor y que le inspira las ideas y que no es más ni menos que Hugo Chávez en forma de avecilla, a modo de Espíritu Santo.

b)      La presencia de Hugo Chávez está en todos lados incluso en una mancha de humedad que  ha aparecido en un túnel en construcción en la ciudad de Caracas, al modo de los rostros de vírgenes y santos y cristos que aparecen por toda la península ibérica y toda la América latina (curiosamente no aparecen en Arkansas o en Massachussets)

c)      La creación del Viceministerio para la Suprema Felicidad del Pueblo, emulando los nombres de los órganos o congregaciones de la Curia Vaticana, que quiere pretender tanto que, seguro, abarcará poco.

En fin, queda uno agotado ante tanta estupidez. Habrá que ir pensando en levantarse de la silla, ¿o nos quedamos un tiempo más en ella?